Objetivo general:

Desarrollar un paquete tecnológico para la instalación de sistemas silvopastoriles en diferentes condiciones de sitio en los valles irrigados.

Marco conceptual:

El área potencial para forestar con salicáceas bajo riego, en las regiones de Patagonia y Cuyo, estaría por encima de las 300.000 ha, las que por sus condiciones ecológicas y de sitio son aptas para producir madera de alta calidad y con altos rendimientos por hectárea (Serventi y García, 2004).

La superficie forestada con macizos de álamo en Patagonia Norte era, en la década de los 90, de una 3.500 ha. En la actualidad se estima que esa superficie se redujo a 2.100 ha (García y Serventi, 2004). Lo mismo ocurre con las cortinas, de 16.172 km de longitud de cortinas forestales, con 3.115.605 m3 de madera y 16.750 ha protegidas a principios de los ‘90, se redujo a 12.150 km de longitud de cortinas forestales con 2.336.700 m3 y 12.562 ha protegidas en 2005 (Serventi 2011).


Esto se debe a que hubo un aumento en el consumo de madera y cambios en la tecnología de implantación y manejo de los montes frutales a partir de los años ´90, que han permitido eliminar una cantidad importante de las cortinas forestales. Existe un evidente agotamiento de las reservas maderables y esta disminución en la oferta de madera de calidad, pone en riesgo la subsistencia del complejo foresto industrial existente. Existe otro problema del sector que es que, su producción, está estrechamente ligada a la producción frutícola y, por lo tanto, sigue sus vaivenes. Esto hace necesario encontrar nuevos productos que permitan al sector tener más independencia y para esto hay que hacer cambios y mejoras en la industria.

Recientemente se realizó un “Taller para identificar líneas prioritarias de investigación, desarrollo e innovación para mejorar el cultivo y producción de salicáceas en Patagonia” en la Agencia de Extensión Rural del INTA Alto Valle Centro, organizado conjuntamente por el CONICET, el CIEFAP, el INTA y la Subsecretaría de Desarrollo Foresto Industrial (SSDFI) del Ministerio de Agroindustria de la Nación y auspiciado por la Comisión Nacional del Álamo de Argentina. Del mismo participaron investigadores, técnicos privados y de distintas instituciones provinciales y nacionales, productores, industriales y algunas autoridades y surgieron como algunos de los cuellos de botella para el desarrollo del sector los siguientes:

- “La falta de materiales genéticos seleccionados específicamente para las necesidades de los valles irrigados, tanto desde el punto de vista de sus características de crecimiento como de sanidad”.

- “La falta de un recurso manejado con el objetivo de producir madera de calidad en cantidad suficiente para la industria y para la obtención de nuevos productos”.

- “La necesidad de manejar las cortinas forestales y de generar sistemas de aprovechamiento adaptados a las condiciones de las mismas”.

- “La necesidad de mejorar los procesos industriales actuales siendo el secado de la madera un déficit de notoriedad”.

- “La necesidad de innovar en nuevos productos o nuevas alternativas al uso de la madera, a fin de desligar al sector forestal de los vaivenes del sector frutícola”.

- “Generar conciencia y cultura forestal y en el uso de la madera (actividades de difusión en medios de comunicación, escuelas, etc)”

En base a esto se ve la necesidad urgente de realizar nuevas plantaciones en macizo, con el objetivo de producir madera de calidad y planificar, diseñar y manejar las cortinas con un doble propósito de protección y producción de madera, para mantener en actividad el sector. Una de las alternativas más viables para la región, que cumple con el objetivo de producir madera de calidad asociado a las actividades agropecuarias, son los sistemas agroforestales y silvopastoriles.

Para muchos productores el mayor obstáculo para forestar es la larga espera hasta que los árboles lleguen al turno de corta, puesto que hasta la cosecha no se obtienen ingresos de dinero. Si a través de los sistemas silvopastoriles es posible obtener ingresos anuales, estos esquemas productivos pueden ser adoptados más fácilmente por los productores en comparación con la actividad forestal individual. Serventi (2011) menciona que los cambios y las modificaciones que se están generando en la producción agropecuaria argentina posibilitan la incorporación de nuevas regiones a la actividad productiva. Una situación específica es el caso de la producción ganadera que se ha visto desplazada a zonas que históricamente han sido consideradas como marginales. La región patagónica norte forma parte de este tipo de zonas y tiene gran potencial para asociar la producción de madera de calidad con la ganadería en sistemas silvopastoriles. En la zona se han comenzado a realizar experiencias en estos sistemas pero todavía hay aspectos a definir y cuantificar. Los distanciamientos de plantación utilizados son variables y es necesario definir cuál es el distanciamiento que optimice la producción de pasto y madera y haga más rentable al sistema.

En cuanto al diseño de las cortinas se han desarrollado nuevos conceptos, aún no tenidos en cuenta en la región, que consideran la velocidad del viento de la zona, la resistencia al viento del cultivo a proteger y la porosidad y altura de la cortina. Esto se utiliza para definir el distanciamiento entre árboles dentro de la cortina y la distancia entre una cortina y otra, según el cultivo involucrado. Por otro lado, dado que las cortinas han sido y son las principales productoras de madera del valle, es importante introducir el concepto de manejo con un doble propósito (madera y protección), a fin de obtener un mayor rendimiento y calidad de la materia prima. Para lograr esto se deben reactivar los viveros de la región.

La madera a obtener en ambos sistemas, es un material del cual se pueden obtener una diversidad productos, pero para cada uno de ellos la madera debe estar a un contenido de humedad específico. Esto se puede obtener de manera artificial o natural. El proceso de secado natural lleva más tiempo y está condicionado netamente a las variables ambientales, como temperatura, viento o lluvia. El secado artificial al realizarse en cámara de secado equipadas especialmente para esta función se realiza en periodos más cortos y se pueden controlar las variables para poder obtener productos finales de mejores calidades. Actualmente se está instalando el primer secadero pero no hay experiencias de secado.

Finalmente y considerando la estepa patagónica, presenta superficies importantes degradada por sobrepastoreo, habiendo llegado a procesos agravados de desertificación. La forestación es una opción para interrumpir dichos procesos de erosión, a la vez que genera un recurso para el desarrollo productivo y económico futuro. Sin embargo los largos plazos asociados son un obstáculo que no está siendo suficientemente resuelto por los mecanismos de promoción a la actividad, resultando poco atractivo para los productores. El aprovechamiento de las interacciones positivas entre los árboles y el resto de la vegetación y entre estos y el ganado mediante sistemas de producción integrados forestal y pastoril, es una estrategia que contribuiría a superar los obstáculos mencionados. Forestaciones manejadas con menores densidades iniciales de acuerdo a las necesidades de recursos de especies forrajeras nativas y comerciales, el desarrollo de cortinas como servicio a la producción forrajera y animal, la utilización de la sombra de los árboles para el confort animal, etc. resultan opciones para una mejor integración de las forestaciones al sistema tradicional pastoril, además de la mejora en el flujo de fondos que haría más atractiva las forestaciones.

 

 

 

 

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